El Ayuntamiento y el Ateneo Taurino Manchego descubren un azulejo en reconocimiento a los 93 años de trayectoria de la vacada de los hermanos Marín Montero
Ciudad Real ha rendido homenaje este domingo a la ganadería Víctor y Marín (Hnos. Marín Montero), una de las vacadas más arraigadas y queridas de la provincia, con el descubrimiento de un azulejo conmemorativo que reconoce sus 93 años de trayectoria, desde su fundación en 1933 hasta la actualidad.
El acto, impulsado por el Ateneo Taurino Manchego con la colaboración del Ayuntamiento de Ciudad Real, ha servido para poner en valor la importancia que la ganadería y, especialmente, la finca Pinos Bajos, han tenido durante décadas en la historia taurina de la provincia.
La ceremonia estuvo conducida por Juan Domínguez, presentador del acto, quien realizó un recorrido por la historia de la ganadería y por su vinculación con el campo bravo manchego, recordando una trayectoria estrechamente ligada a varias generaciones de aficionados y profesionales del toreo.
Uno de los momentos centrales llegó con el descubrimiento del azulejo que queda como testimonio permanente de este reconocimiento. Fueron Felipe Lasanta, representante de la ganadería, y Antonio Espadas, presidente del Ateneo Taurino Manchego, quienes procedieron a descorrer el paño que cubría la pieza cerámica.
El azulejo recoge el reconocimiento del Ayuntamiento de Ciudad Real y del Ateneo Taurino Manchego a la ganadería de Víctor y Marín, a la que define como “decana de nuestro campo bravo”, destacando su “triunfal y brillante trayectoria” a lo largo de sus 93 años de existencia.
Tras el descubrimiento intervino Felipe Lasanta, en representación de la ganadería, quien puso de manifiesto el significado de este reconocimiento y la profunda vinculación de Víctor y Marín con la tierra en la que ha desarrollado buena parte de su historia.
A continuación tomó la palabra Antonio Espadas, presidente del Ateneo Taurino Manchego, asociación que ha impulsado esta iniciativa y que quiso subrayar el valor de la ganadería como parte del patrimonio taurino y cultural de Ciudad Real.
Todos los intervinientes coincidieron en destacar la trascendencia que Pinos Bajos ha tenido para los toreros de la provincia. La finca, asentada junto a la cola del embalse del Gasset, ha sido durante generaciones un punto de referencia para numerosos profesionales del toreo y un lugar estrechamente unido a la preparación y formación de toreros manchegos.
También se puso de relieve el cariño que la ganadería ha despertado entre los aficionados, que con el paso de los años han hecho suya una vacada profundamente vinculada a la identidad taurina de la provincia.
El acto concluyó con la intervención del alcalde de Ciudad Real, Francisco Cañizares, a quien Juan Domínguez cedió la palabra para cerrar una jornada de reconocimiento a una ganadería que, más allá de sus resultados en los ruedos, forma parte de la memoria colectiva del campo bravo ciudadrealeño.
Con este homenaje, Ciudad Real deja constancia de la importancia de Víctor y Marín en la historia de su tauromaquia y reconoce una trayectoria de 93 años en la que la finca Pinos Bajos y sus toros se han convertido en una referencia para el toreo de la tierra.
Informa: Víctor Dorado Prado
Fotos: © Manuel del Moral Manzanares


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