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Cargando La Suerte

El extremeño indulta al 36 de “Buenavista” de nombre “Hervidor” y corta una oreja del quinto. Antonio Linares desoreja a su lote y Lea Vicens hizo lo propio con su primero, en una tarde triunfal del 40 aniversario del coso socuellamino. 

Cuarenta años después, Socuéllamos volvió a abrir el corazón de su plaza, aquel que comenzaría a latir un 9 de agosto de 1986, con Dámaso González, Antonio José Galán y Juan Mora, quienes inauguraron un coso nacido de la tierra, del escombro, de las antiguas maderas de Renfe, izado con el esfuerzo de quienes al término de su jornada laboral se batieron el cobre hasta conseguirlo. Hoy, cuatro décadas después el ruedo de Lorenzo Manuel Villalta volvió a llenar una página más de su reciente pero bonita historia. 

En este 11 de agosto, víspera de un eclipse solar del que esperamos sobrevivir, Antonio Ferrera y “Hervidor” herrado con el 36 y el hierro de “Buenavista” se iban a apoderar de los espacios que cada aficionado es capaz de archivar en esa estantería personal de los recuerdos y en la cual suele quedar el caviar de aquello que difícilmente se olvida. Vaya por delante que jamás un indulto queda exento de polémica, por breve que sea; el paso por el caballo, la duración, el trapío, la opinión del ganadero, los asuntos legislativos, son solo algunos de los puntos que provocan el jaleo. 

“Hervidor” fue embarcado, al igual que sus hermanos, desde la finca “Buenavista” del Castillo de las Guardas en Sevilla, hacia Socuéllamos, con un fin muy simple, ser lidiado. Su lidia fue una concatenación de virtudes, una cascada de matices ejemplares, un rosario de cualidades y una fuente inagotable de bondades que van desde la prontitud hasta la fijeza, del recorrido al ritmo, de la entrega a la calidad, del trapío (el más serio y mejor hecho de los lidiados) a la seriedad en su comportamiento, del matarse con los riñones embistiendo a la pelea formidable del buen puyazo recetado por Antonio Garcia. “Hervidor” por encima de cualquier legislación y polémica fue un toro de vacas, de principio a fin, y hasta ahí llegaremos con lo acontecido en Socuéllamos, ya que las informaciones que nos llegaban al término del festejo eran que después de ser indultado en la plaza, sería sacrificado en los corrales, en cualquier caso, honor y gloria a los toros bravos de verdad, los cuales no tienen culpa de la “indultitis” que sufrimos en la actualidad, ni del obsoleto y vetusto reglamento taurino.

Ferrera llevó a cabo una lidia completa desde que se abrió de capa en el adorno inicial hacia el posterior y fundamental toreo a la verónica. Banderilleó con lucimiento mientras Ángel Otero ya pasaba su ratito para gobernar las embestidas fuertes de “Hervidor”. Con la franela, Ferrera dio una lección de colocación, de apuesta, de planteamiento en los medios, de recoger el guante de la batalla que el toro le había lanzado nada más salir. Como si se retaran a un desafío sin filtros ni reservas por ambas partes. Ojo, sin la entrega y el convencimiento de Ferrera con el toro, aquello se habría evaporado por otra vía muy distinta. Insisto, honor y gloria a los toros bravos y a los toreros capaces de estar a la altura de ellos.

La tarde comenzó con una entonada actuación de Lea Vicens, muy seria ante sus dos toros, muy limpia con los terrenos, la colocación y la ejecución de las suertes. La francesa goza de un importante equilibro entre la veteranía de los “Diluvio” “Bético” y “Guitarra” y la aparición de caballos nuevos, como el gran tordo con el que paró a su segundo o ese “Jocker” que es un autentico aparato, al igual que “Pantera” los cuales ofrecen un plus de calidad a la cuadra de Lea, que de no haber marrado con el acero a su segundo hubiera desorejado a su lote.

El tomellosero Antonio Linares tuvo un lote muy desigual de hechuras, con el que volvió a mostrar su total disposición y su compromiso diario, el cual se aferra a la senda del triunfo por la vía que tenga que ser. El de Tomelloso sigue pidiendo su sitio y no se aburre, demostrando que la entrega y las ganas de crecer pueden con todo. De nuevo recibió a su primero en la puerta de chiqueros, para después colocarle varias largas cambiadas, así como la ejecución de varios quites. 

Ambos trasteos tuvieron más lucimiento en los remates que reunión en el grueso de cada serie, ante dos animales que tampoco fueron los más enclasados ni los que más se rebozaron por allí para que Linares se los trajera más atrás, pero los cuales tuvieron contenido, conexión con los tendidos y fueron  rubricados con dos buenos espadazos que le hicieron volver a sumar una nueva salida a hombros con la que sigue dando palitos al tambor, ese con el que a buen seguro seguirá dando ruido cada tarde que luzca el chispeante. 

La tarde ya oscureciendo, mientras “Hervidor” recibía los primeros cuidados en los corrales, Ferrera volvió a tocar pelo ante un quinto más complicado en los primeros tercios, al que le costó ofrecer ritmos y claridad en sus embestidas. Aun así, en otra demostración de oficio y conocimiento, Ferrera arrancó naturales de bella factura en una faena más para aficionados que para públicos como el de Socuéllamos, que pone mayor atención a las viandas que se traen entre manos, que a las profundas cuestiones de lo que allí abajo sucede entre toro y torero. 

¡Felicidades Socuéllamos por ese cuarenta aniversario! El maestro Vicente Ruiz “El Soro” puso las notas musicales de su trompeta con varias dianas que surcaron con sus melodías los interminables viñedos manchegos, donde sus uvas ya pintan la madurez de una esperemos venturosa y próspera cosecha.

Plaza de Toros Lorenzo Manuel Villalta de Socuéllamos. Martes, 11 de agosto de 2026.

Media entrada en los tendidos en tarde calurosa.

Se lidiaron toros para rejones de Soto de la Fuente, colaboradores y manejables. Para la lidia a pie del hierro de “Buenavista” donde destacó el lidiado en segundo lugar, “Hervidor” número 36 que fue indultado por Antonio Ferrera.

Lea Vicens, de chaquetilla gris y calzona negra: Dos orejas y palmas.

Antonio Ferrera, de azul marino y oro: Máximos trofeos simbólicos y oreja.

Antonio Linares, de nazareno y oro: Dos orejas y dos orejas.

Lea, Ferrera y Linares salieron a hombros por la puerta grande. Saludó montera en mano José Otero tras parear al tercero.

Crónica: Airén y Azabache

Galería fotográfica: © Manuel del Moral Manzanares

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