Triunfal tarde de toros la vivida en Brazatortas el día de la festividad de los Siete Dolores de la Virgen María.
Crónica: Sisa del Moral
Galería fotográfica: © Manuel del Moral Manzanares
Hay tardes que uno cuenta y hay tardes que, sencillamente, se sienten. Tardes que no caben en una crónica porque lo que sucede en el ruedo es, quizá, lo de menos.
Hoy nos permitimos esa licencia. No contarles al detalle todo lo acontecido en Brazatortas en la tarde del martes 15 de septiembre, festividad de los Siete Dolores de la Virgen María. Les garantizamos que, esta vez, el resultado es lo de menos.
Porque lo verdaderamente importante fue lo que se respiró, lo que se vivió y, sobre todo, lo que se sintió. Y nosotros nos quedamos con el sabor de un vino. Un vino rancio, añejo, de esos que llevan en su interior los años, las vivencias, los recuerdos y una historia que nadie puede borrar.
Ese vino tuvo esta tarde el rostro de Sánchez Puerto.
He de decir que no soy imparcial, para mí, además de un grande, siempre será especial. Para nosotros, además de un maestro, de un referente y de uno de los grandes toreros que ha dado esta tierra, Antonio Sánchez Puerto siempre tendrá algo más. Hay amistades que con los años dejan de serlo para convertirse en familia. Y con los Puerto, permítannos la licencia, hace ya mucho tiempo que cruzamos esa frontera. Por eso, verlo hoy en el ruedo tenía un sabor especial.
En los tendidos se respiraba un ambiente festivo, pero también profundamente familiar. Brazatortas se convirtió por unas horas en punto de encuentro de aficionados llegados de distintos rincones de la provincia y también de Sevilla, todos con ganas de vivir una tarde extraordinaria.
Víctor Puerto, un padre y un sobrino que cuidaba y atendía a partes iguales a los que hoy le acompañaban en el paseíllo. Del tío seguía bebiendo, apurando los últimos sorbos del poso de la veteranía y la costumbre añeja. Al hijo, lo mimaba, lo atendía y le imprimía el carácter y sabiduría de quien se sabe sufridor en casa.
El primero de la tarde, de fuerza justita, permitió al maestro dejar su sello. Un ramillete de capotazos rematado con una media con firma de la casa. Después llegó el brindis, cargado de significado: tres generaciones, una misma identidad y una misma manera de entender el toreo y la vida. Brindis otra vez con sabor, con sentimiento y con esperanza. La esperanza en ese Víctor con sabor a vino joven en el que depositamos toda la fe y empujamos hacia la serenidad, calma y quietud necesarias para alcanzar el éxito. Sin duda la renovación y los nuevos tiempos traen frescura a La Mancha y aromas de añadas nuevas.
Sánchez Puerto volvió a saborear el ruedo. Hubo muletazos profundos, de esos que llegan al tendido sin necesidad de artificios, y una serie por la derecha de mucha hondura y rotundidad. Dos orejas.
Pero la tarde todavía guardaba más botellas por descorchar. Y entonces apareció Víctor Puerto.
Su enemigo apenas tuvo lucimiento en el capote, pero Víctor quiso compartir el momento con su pupilo y le invitó al quite. Dos pares de pases bastaron para dejar nuevamente su impronta. ¿Cómo describir esta etapa de Víctor? Después de tantos años viéndolo torear, de tantos momentos compartidos y de haber sido testigos de tantas páginas de su vida, quizá hay una palabra que lo resume todo: Disfrutón. ¡Sí, Disfrutón!
Porque se le ve disfrutar. Se nota, se siente y lo transmite. Y lo más bonito es que hace partícipe de ese disfrute a quien lo mira. La serenidad que dan los años, la tranquilidad de quien ya ha recorrido buena parte del camino y la certeza de saber quién es, permiten ahora a Víctor torear de otra manera. Más libre. Más suyo. Más feliz. Y quizá esa sea una de las mayores recompensas que puede recibir un torero después de tantos años de profesión. Dos orejas y rabo fueron el premio.
Y llegó entonces el turno de la savia nueva. El turno de la promesa, del futuro, de la esperanza manchega. El turno de Víctor Puerto hijo. Y con él cambió el sabor. Del vino rancio pasamos al vino joven. A ese vino que todavía tiene que reposar, que necesita tiempo, paciencia y calma, pero que ya deja entrever los aromas de una gran añada.
Valiente, decidido y con poder recibió al castaño que le correspondió en suerte. Después, un quite por chicuelinas levantó al público y confirmó que allí había algo más que ilusión. Había maneras.
Brindó a los maestros y después al respetable, antes de ponerse en el centro del ruedo dispuesto a demostrar que aquello no era casualidad. Y entonces apareció esa verticalidad, esa despaciosidad, ese empaque y ese valor que no se aprenden de un día para otro. Se heredan. Se maman. Se viven.
Porque hay familias en las que el toreo no es simplemente una profesión. Es una forma de entender la vida, una conversación que pasa de padres a hijos, de tíos a sobrinos, de maestros a quienes vienen detrás.
Y quizá por eso esta tarde tuvo algo de especial. Porque no vimos simplemente tres toreros. Vimos una historia familiar. Vimos el pasado, el presente y el futuro compartiendo ruedo. Vimos al maestro que representa la memoria; a Víctor, disfrutando de la madurez y de una nueva etapa; y al joven que llega empujando con la fuerza y la ilusión propias de quien todavía tiene todo por conquistar.
Ajolá y Dios quiera que le acompañe la suerte porque ¡Madre mía! qué maneras tiene el hijo. El hijo de Noelia, que es quien lo parió. Verticalidad, despaciosidad, figura, empaque y valor. ¿Qué más se puede pedir?.
Y quizá esa sea la verdadera crónica de lo sucedido. Porque hay tardes que uno puede contar con datos, orejas y rabos.
Pero hay otras que, cuando pasan los años, uno recuerda por algo mucho más sencillo: por cómo supieron. Y esta tarde supo a Puerto. A vino rancio, a vino reposado y a vino joven. A pasado, presente y futuro. A una amistad de toda la vida que, con los años, dejó de ser simplemente amistad para convertirse en algo mucho más parecido a la familia.
Esta tarde en Brazatortas nos hemos emborrachado de Puerto. De recuerdos, de amistad, de familia, de toreo y de emociones, quien no estuvo allí, no sabe lo que se perdió.
¡Gracias Maestros!.





































































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