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EL ARTE ESCÉNICO DEL TOREO SIN TORO, SEGÚN ALMAGRO

La plaza lució un soberbio lleno en los tendidos para presenciar como Morante de la Puebla (tres orejas), Manzanares (dos y un rabo) y Roca Rey (dos orejas) impusieron sus conceptos ante una corrida sin fuelle de Cayetano Muñoz. 

Bien conoce la historia de grandes faenas en Almagro, de sucesos que han trascendido hasta en la forma de hablar de los españoles, con ese “peor que Cagancho en Almagro” y tras 181 años, sigue teniendo cuerda el coso de la misma, pues hoy se ha vivido un hecho que entra de lleno a engrosar aquellas mismas páginas que fueron de la gloria de Joselito al escándalo de Cagancho, y que hoy trajeron a aquel “Teclero” de Alcurrucén con el que el maestro Manzanares hiriera de belleza a Almagro por siempre, ya que su hijo, veintidós años después acarició con las yemas la embestida enclasada de “Pajarito” con el hierro de Cayetano Muñoz, que marchó al desolladero sin los máximos trofeos, como aquel “Teclero”, como aquel Almagro del 25 de agosto, que hoy fue más 25 y más Almagro que nunca.

La tarde ganadera pesó en demasía por la acusada falta de fuerzas de los toros de Cayetano Muñoz, medidos y bien tratados por los matadores y sus cuadrillas, ya que además, por aquello de la falta de fuerza tuvieron su guasa por momentos, dejando algún que otro balazo en forma de cambio de ritmo, gañafón o brusquedad. 

Quiso “Pajarito” hacerse presente en un momento muy oportuno, con la tarde en ese quinto capítulo, donde habían pasado cosas, pero sin llegar a eclosionar. Manzanares lo aromatizó de salida a la verónica y con sello en los medios. Trujillo pareó con categoría y el alicantino llenó pronto la escena, dejándole los flecos puestos al de Cayetano Muñoz para que la cogiera por una bamba de su muleta que más que dominar y someter, pareció hipnotizarlo por momentos a cámara lenta, donde la belleza surge despacio, como quien deletrea con desgrano ese misterio a veces oculto, el toreo. El espadazo no viajó certero, viajó perfecto, mostrándonos al Manzanares más poderoso con el acero. El rabo concedido y alguna miradita al cielo, con el maestro muy presente y la estampa del torero con los trofeos y el capote plegado en el antebrazo izquierdo, la montera en esa mano y Manzanares ahondando la huella del imborrable recuerdo.

Abrió la tarde “Opresor” con el que Morante anduvo excelso de torería. La falta de fuelle la suplió el genio de La Puebla, toreando sin toro, que se preguntaran que es, y quizá no haya una concreta respuesta, porque ni en el propio Morante caben las respuestas, y menos las explicaciones; tan difícil es poder contar lo de Morante. A pesar del escaso ritmo y condiciones de su primer enemigo, se lo amarró varias veces en la cadera, detrás de la misma, donde confluyen quizá los caminos de la grandeza, por eso le duele el cuerpo, porque lo puro incluye que te peguen los toros y que duela. Morante sufre con sus dolencias, pero quizá sufre más, si no vive esposado a la sublimidad más absoluta de su toreo. Majestuoso en todo momento, con una sonrisa tras cada tanda, de esas que esconden un mando de gobierno aplastante, el más capaz de los artistas. Lo dejó sin puntilla tras un espadazo casi entero en un sitio letal. Dos orejas.  

Roca Rey demostró en el sexto gran parte de los porqués a su condición de figura, sabedor del triunfo obtenido por sus compañeros, no consintió el peruano que “Sorpresa” se le escapara a poquito que le permitiera hacer. Tras el rabo obtenido por Manzanares en el quinto, hizo crujir la plaza tras un saludo airoso por chicuelinas, rematadas con una larga cambiada de rodillas en los medios. Tras el trámite del picador (como toda la tarde) parearon con brillantez Viruta y Algaba, que saludaron montera en mano. Tras el brindis al respetable, se desataría la tormenta de Roca Rey de rodillas en tres cambiados a los que acudió el de Cayetano con alegría. Tras el pase de pecho que firmó el inicio, puso de pie los tendidos, conectando hacia el triunfo de una manera rotunda, con la raza de las figuras del toreo que ven como la tarde se le puede escapar ante dos de sus rivales y dice: espérate que voy para allá, y allá que fue Andrés hasta agarrar las dos peludas, tras despenarlo con un espadazo de mejor ejecución que colocación, algo desprendida.

Cuarto, segundo (sustituido por blando) y tercero (sustituido por lesionarse en el ruedo un pitón) no pudieron con su alma. Morante le cortó la oreja a un “Desgreñado” que nada tuvo que ver con el indultado por Talavante el año anterior. Y lo hizo de nuevo por la vía de la grandeza que encierra su toreo, su enorme majestuosidad, la cual se agranda con el paso de los días, sin parecer terminar de agigantarse.

Manzanares escuchó una ovación del tercero en un trasteo mas voluntarioso que profundo, sin mas allá que el esfuerzo mostrado y su intención de estructurar la escasez ofrecida por este sobrero.

Roca Rey ante su primero (segundo sobrero) fue ovacionado sin opciones de generar contenido, la escasez de fuerza del animal no le permitió al peruano ni el clásico arrimón.

Mención especial a la banda de música de Almagro, tan templada y exquisita en lo que a su sonorización se refiere. Interpretó un repertorio variado, pero en el que predominó el buen gusto, como su tempo, calmado y sereno, y como Almagro, que hoy volvió a hacer crujir las maderas del excepcional teatro que es el ruedo del Coso de la Cuerda donde al arte escénico de torear sin toro le cantaron Morante, Manzanares y Roca Rey en una tarde para el recuerdo. 

Plaza de toros de Almagro. Martes 25 de agosto de 2026. Tarde agradable de calor y lleno en los tendidos

Se lidiaron toros de Cayetano Muñoz, de correcta presencia, adoleciendo de falta de fuerzas en líneas generales. Destacó la clase del quinto. El 2º fue devuelto por inválido, así como el 3º al partirse el pitón en un derrote de salida.

Morante de la Puebla, de nazareno y azabache: Dos orejas y oreja

José María Manzanares, de nazareno y oro: Ovación y dos orejas y rabo

Roca Rey, de verde oliva y oro: Ovación y dos orejas.

Saludaron montera en mano Viruta y Paquito Algaba tras parear al sexto. Los tres toreros salieron a hombros por la puerta grande. 

Crónica: Airén y Azabache

Galería fotográfica: © Manuel del Moral Manzanares

Crónica: Airén y Azabache

Galería fotográfica: © Manuel del Moral Manzanares

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