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Cargando La Suerte

A hombros el número uno del toreo a caballo tras desorejar al cuarto. Talavante y Roca Rey encuentran el hueso por donde el triunfo no pasa ante un más que discreto encierro de Victoriano del Rio. 

Bellísima, rotunda, como en las grandes ocasiones. Inspiraba a “saludarla” de juncales maneras al comprobar los tendidos y decirle aquello de: ¡buenas tardes, reina mía!.

Quizá destacaría, por encima de todo lo acontecido, el tremendo aspecto de los tendidos llenos del coso ciudarrealeño, “menos mal que hace algo más de un mes, allá por el 8 de julio, la feria programada era catalogada por algunos como catastrófica” No quiero ni imaginar si la feria les hubiera parecido tremenda, estaríamos hablando hoy de un colapso sin precedentes en toda la ciudad, qué cosas…

La versión cortita del himno nacional interrumpió la solemnidad de “Manolete” para dar inicio a una tarde que en lo climatológico invitaba a torear y a que allí abajo sucedieran cosas importantes. Sucedieron, pero en una versión quizá más descafeinada de lo esperado, o en la mayoría de ocasiones, disipada por el acero.

La corrida de Victoriano del Rio tuvo la presencia algo justa para una plaza como Ciudad Real, por su categoría y por la amplitud del ruedo. Distó mucho del cuajo y la seriedad de la de Araúz de Robles del día anterior, pero claro, esto ha ocurrido así toda la vida de Dios. Por citar un ejemplo en esta misma plaza, en el año 78, la de Juan Pedro estoqueada por “Paquirri” Ángel Teruel y Nimeño II no tuvo el cuajo ni la seriedad que la de Isaías y Tulio Vázquez que pasaportaron “Calatraveño” “Manili” y «Sánchez Puerto” 

Tan solo el lidiado en segundo lugar tuvo matices del carácter que definen al toro de Victoriano, un toro que mantiene los ritmos, que acude allí con transmisión y que lo quiere todo por abajo. Los cuatro lidiados cumplieron sin embargo en el peto, apretando varios de ellos con clase en el jaco, pero después desencantó la escasa duración del tercero, y la vulgaridad del quinto. El sexto, gracias al buen trato de Roca Rey mostró un fondo interesante durante los inicios de la faena, pero hasta ahí. Los de rejones de Ángel Sánchez y Sánchez tampoco mostraron el juego esperado, reduciendo las opciones de expresión y toreo del monstruo de La Puebla del Rio y su excelsa cuadra de caballos. 

Talavante afaroló las dos primeras acometidas del buen “Bocinero” para después ganarle terreno a la verónica en un saludo extenso, ligado en su firma con una bellísima larga soltando una mano. Un buen puyazo de Manuel Cid fue antesala de un quite del extremeño por Gaona que se completó con la perfecta lidia de Javier Ambel para que Talavante compusiera una faena pulcra, medida y con pasajes notables por ambos pitones. No terminó de entrar el respetable en dicha faena, mal rubricada con el acero, tónica general de la tarde. Escuchó una ovación desde el tercio, tras dejar una estocada muy desprendida al tercer intento.

Ante el simple quinto, que no se terminó de soltar en ningún momento pasó un ratito con el descabello y su tercero Manuel Izquierdo con la puntilla, en ese caminar molesto del toro cuando barbea las tablas y agoniza, pero sigue caminando, se tapa, se echa, se vuelve a incorporar; fue malo hasta para morir.

Antes del tercer capítulo, se ordenó acondicionar el ruedo, que en los festejos mixtos suele ocasionar estos episodios de trabajo arenero. Por ser comedido, no fue el mejor ejecutado el de la tarde de hoy.

Roca Rey mostró por momentos su versión rotunda, esa que hasta se le aprecia en la mirada. Cuando el peruano quiere pisar el acelerador, aquello no hay quien lo detenga y lo llevó a cabo en el inicio de rodillas en los medios a su primero con dos cambiados muy expuestos para después citarlo con ajuste y verdad en las tres tandas que duró el de Victoriano. Ahí despertó de verdad la tarde entregándose el público al mando del Roca más Rey que habita en él. Después se disiparía el gas de “Impuesto” optando por otro registro que dijo menos. Además, marró con el acero de manera estrepitosa su actuación.

El sexto fue un toro cambiante hacia el ultimo tercio, por el buen trato ofrecido y por la buena colocación de Roca. Se metió por dentro durante la lidia, dificultando a Espartinas la brega. Viruta se la jugó con los palos. En el comienzo a pies juntos en el tercio pareció el peruano haber clavado los pies en la arena, mostrando una confianza tremenda y metiéndolo en la canasta hasta conseguir incluso ligarle varias tandas donde el animal mostró ese buen fondo que tuvo el de Toros de Cortés. De nuevo el acero no encontró su destino escuchando una ovación del respetable.

Diego Ventura se las vio con dos de Sánchez y Sánchez que no le dejaron arrebatar un triunfo con el sello del que manda en el rejoneo, pero aun así obtuvo el doble trofeo del cuarto, tras una lidia perfecta estando muy por encima de su oponente.

La cuadra tiene cientos de recursos y así lo demostró de salida con «Guadalquivir» y «Querido» respectivamente. Con este ultimo colocó un único rejón de castigo al cuarto, totalmente de frente y magistral ejecución. En banderillas se esforzó en su primero con el aparatoso “Quirico” y varias batidas enormes con “Lio”, ese bendito veterano de su cuadra que tantas tardes de gloria le ha propiciado. Con “Nómada” bordó el toreo de costado en dos pistas, llevando encelado a “Zapatero” al que dejó fundido metiéndose por dentro en un trincherazo de una reunión y riesgo tremendo. “Bronce” se fue con los labios ensangrentados como termina el vestido de un torero que se coloca donde los toros hieren y con “Guadiana” dejó tres cortas al violín muy ligadas. El acero pareció coquetear con el sino de la tarde, obligando a echar pie a tierra al de La Puebla, que ordenó taparse a los suyos para cerrarlo con mucha torería y descabellarlo en torero. Dos orejas al que parece no tocar techo nunca, indiscutible figura del toreo y numero uno del toreo a caballo. 

Plaza de toros de Ciudad Real, viernes 21 de agosto de 2026. 4ª de abono y lleno en los tendidos.

Tarde calurosa en la que se lidiaron toros de Ángel Sánchez y Sánchez (1º y 4ª) sin la continuidad deseada y muy justos de raza. Y cuatro de Victoriano del Rio (2º, 3º, 5º y el 6º que lució el hierro de Toros de Cortes) de limitada presencia y juego variado, destacando el interesante segundo. 

Diego Ventura, con chaquetilla y calzona negras y delantales o zahones vaqueros: Ovación y dos orejas 

Alejandro Talavante, de canela Manzanares y oro: Ovación y pitos tras aviso.

Roca Rey, de ceniza y oro: Saludos y ovación

Saludaron montera en mano Agustín de Espartinas en el tercero y “Viruta” en el sexto, tras formidables pares de banderillas.

Actuó de sobresaliente, el matador de toros Álvaro de la Calle.

Diego Ventura salió en hombros por la puerta grande. 

Crónica: Airén y Azabache

Galería fotográfica: © Manuel del Moral Manzanares

Crónica: Airén y Azabache

Galería fotográfica: © Manuel del Moral Manzanares

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